Rinomodelación vs. Rinoplastía

La principal diferencia entre la rinomodelación y la rinoplastia es que la rinomodelación se trata de un proceso de estilización de la nariz que no incluye cirugía y no presenta complicaciones.

En la rinomodelación, se intenta moldear alguna deformidad o protuberancia de la nariz para que ésta quede en armonía con el resto del rostro, pero las imperfecciones del paciente no deben estar muy marcadas para poder someterse al tratamiento.

Regalar Tratamiento

Beneficios del Tratamiento

A continuación, detallamos algunos de los principales beneficios que se obtienen al realizarse este tratamiento en nuestro Centro:

  • Nos se requiere quirófano.
  • Menos tiempo de recuperación.
  • Tratamiento indoloro.
  • Mejora en solo un par de días el aspecto de tu nariz.

Póngase en contacto con nuestro equipo de profesionales para darle a conocer más acerca de este tratamiento, estaremos encantado de ayudarlo y responder todas sus consultas.

Preguntas Frecuentes

¿En qué consiste el tratamiento?

Consiste en un tratamiento que permite hacer una remodelación de la nariz, sin la necesidad de realizar una cirugía o una rinoplastia mínimamente invasiva.

¿Qué áreas pueden tratarse mediante con este tratamiento?

Con la rinomodelación podemos conseguir que una nariz aguileña tengo un contorno completamente recto y en algunos casos elevar la punta. Este procedimiento permite mejorar el caballete cambiando el aspecto de la nariz tanto de frente como de perfil

¿Es el tratamiento correcto para mi?

La rinomodelación está indicada para aquellas personas que presenten un problema estético en su nariz, no siendo una técnica adecuada para quienes presenten un problema respiratorio en la misma ya que en estos casos será necesaria una cirugía.

¿El tratamiento es seguro?

Si es seguro, sin embargo el especialista evaluará según sus antecedentes si es el tratamiento recomendado para usted.

¿Por cuánto tiempo se mantienen los resultados?

El efecto de hidratación y relleno puede mantenerse desde un mínimo de 6 meses llegando a alargarse incluso hasta los 24 meses en determinadas áreas. Se recomienda revisar 2 veces al año las zonas de tratamiento, para valorar si es necesario o no realizar un retoque con ácido hialurónico.